Cotó

Cotó

Jefe

Soy el mandamás del cotarro

Cotó se llamaba Simba, un perrete de Viladecans, le decimos perro de playa. A Cotó lo abandonaron su antigua familia, no entendemos porqué y cómo alguien puede abandonar un perro tan bueno, pero esa es su historia y nosotros tuvimos suerte que haya sido así.

3 semanas después de mudarnos a nuestra nueva casa, fuimos a adoptar un perro en la protectora Olescan. Habíamos preseleccionado a 5 para sacarlos a pasear. Todos estaban muy locos porque sólo lo sacaban los sábados. Era muy difícil tener una conexión, no nos miraban a los ojos, pobretes, estaban sobreexitados. Hasta que salió Cotó, con las orejitas para atrás, lo paseamos bien tranquilo, nos miró a los ojos y nos dio una lamidita en la mano a cada uno. Desde ese momento no hemos podido separarnos de él.

Es el perro más bueno de mundo mundial, perro faldero y friolero. Perrito usado, perrito de segunda mano. No le gustan los perros jóvenes grandes ni el agua y le encanta la playa (parece contradictorio, pero es así) y las papeleras sin vigilancia. Es el jefe de lalala desde el 20 de junio del 2015 y tiene su propio hashtag #elCotódelTuró